miércoles, 8 de febrero de 2017

Lucia Berlin


Se levantó con esfuerzo. Sujetándose a la pared, temblando tanto que a duras penas podía mover los pies, consiguió llegar a la cocina. No quedaba vainilla. Extracto de limón. Le quemó la garganta y le dio una arcada; apretó los labios para volver a tragárselo. Preparó té, con mucha miel; lo tomó a pequeños sorbos en la oscuridad. A las seis, en dos horas, la licorería Uptown de Oakland le vendería un poco de vodka. En Berlkeley tendría que esperar hasta las siete. Ay, Dios, ¿tenía dinero? Volvió sigilosamente a su habitación y miró en el bolso que había encima del escritorio. Su hijo Nick debía de haberse llevado su cartera y las llaves del coche. No podía entrar a buscarlas al cuarto de sus hijos sin despertarlos.

Había un dólar con treinta centavos en la calderilla en el bote del escritorio. Revisó los bolsos del armario, los bolsillos del abrigo, un cajón de la cocina, hasta que reunió los cuatro dólares que aquel maldito paki cobraba por una petaca a esas horas. Los alcohólicos enfermos le pagaban. Aunque la mayoría compraba vino dulce, porque hacía efecto más rápido.

Era una larga caminata. Tardaría tres cuartos de hora; tendría que volver corriendo a casa para llegar antes de que los chicos se despertaran.


Extracto del cuento Inmanejable.

Libro: Manual para mujeres de la limpieza
Autora: Lucia Berlin
Alfaguara
432 páginas
Fecha publicación: 06/2016

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